Las ventanas de aluminio son conocidas por su resistencia y bajo mantenimiento, pero "bajo" no significa "ninguno". En Vidriería San Luis, con más de 31 años de experiencia en Guatemala, hemos visto cómo un mantenimiento básico puede duplicar la vida útil de tus instalaciones.

1. La limpieza de los rieles es vital

El mayor enemigo de las ventanas corredizas no es el tiempo, sino la acumulación de polvo y basura en los rieles inferiores. Si sientes que la ventana se "traba" o hace ruido, es probable que tenga suciedad acumulada.

Tip experto: Usa una aspiradora para quitar el polvo grueso y luego un cepillo de dientes viejo para las esquinas. Nunca uses aceites pesados o grasa, ya que solo atraparán más polvo. Un poco de silicona en spray es suficiente si es necesario lubricar.

2. Evita el "sarro" en el vidrio

En muchas zonas de la capital, el agua tiene muchos minerales que, al secarse con el sol, crean manchas blancas difíciles de quitar (el famoso sarro). Una vez que el sarro penetra el poro del vidrio, es casi imposible de eliminar.

Para evitarlo, intenta secar los vidrios después de lavarlos o usa una mezcla de agua con vinagre blanco para una limpieza profunda una vez al mes.

3. El cuidado del aluminio

El aluminio anodizado o pintado no necesita químicos fuertes. De hecho, el cloro o desengrasantes potentes pueden manchar el acabado permanentemente. Agua tibia y jabón neutro son tus mejores aliados.

¿Tus ventanas necesitan un cambio?

Si tus ventanas ya no cierran bien o el vidrio se ha quebrado, nosotros te ayudamos con servicio a domicilio rápido y honrado.

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